El Lollapalooza se suma a la movida ecológica

EL LADO VERDE DE LA MUSICA

El Lollapalooza se suma a la movida ecológica

lollapalooza-2017-argentinaRock & Recycle. Dos palabras, un nombre. Sobre esas condiciones se celebró el festival de música más esperado del año. Con la excusa de generar un evento musical masivo, el Lollapalooza trajo consigo la tarea de minimizar el impacto ambiental y generar conciencia ecológica en el público.

Por: Valentina Neyeloff.

 

El espectáculo del Lollapalooza comenzó la mañana del 31 de marzo. Buenos Aires adquirió una atmósfera especial ese último fin de semana de marzo. Por cuarto año consecutivo, el Hipódromo de San Isidro abrió sus puertas a uno de los eventos musicales más esperados.

El sol radiante dejó relucir un amplio espacio verde junto a los gigantescos escenarios multicolores. Se respiraba un aire particularmente fresco esa mañana. De a poco la música tomó protagonismo y el ambiente adoptó una atmósfera cautivante. Una suave brisa recorría el espacio.

Lentamente las familias y grupos de amigos tendieron sus mantas e invadieron el predio que parecía no tener límites. Familias enteras, grupos de amigos, niños, adultos… todos estuvieron presentes. Unos tentadores aromas hicieron presencia atrayendo al público hacia los puestos de comida. Colocados a la par, los famosos food trucks rodeaban el predio y se formaron largas filas de fanáticos hambrientos.

El momento previo a un show (V. N.).

Con el pasar de las horas, el hipódromo se cubrió de una masa multitudinaria que llegaba de todos lados. Miles de espectadores, sentados y parados, se movieron al ritmo de la música. La magia flotaba en el aire.

A pesar del infinito número de asistentes, el parque se mantuvo impecable. Sin basura, sin contaminación visual alguna. Cada no más de 30 metros había enormes tachos a disposición del público. Estos se distinguían los unos de los otros: residuos, plástico, papel. Reciclaje. Un concepto que parecía englobar toda la mística del evento.

“Ante el riesgo de convertirse en una potencial concentración de basura, el evento presentó un espacio especialmente dedicado a combatir este fenómeno”, explicó Jorge, el encargado del área de reciclaje.

Con su distinguible remera verde y los guantes de plástico, los voluntarios del programa Rock & Recycle se pasearon por el predio compartiendo servicio y risas. Por segundo año consecutivo este programa se puso en práctica y los efectos fueron formidablemente notorios. Las personas se levantaban y se dirigían automáticamente a los tachos. Al principio la confusión inundaba sus rostros al ver tantas opciones, sin embargo, de inmediato los voluntarios se encargaban de guiarlos. Jorge aseguró que este año se juntaron al menos tres mil kilos de residuos reciclables. Este número duplicó el rendimiento del año anterior.

Voluntarias
La voluntaria Francesca y su dupla (V. N.).

“La idea es eliminar la palabra basura”, contó Francesca, voluntaria del programa y estudiante de la carrera de gestión ambiental. Para ella la clave se encuentra en adoptar la costumbre de convertir los residuos en algo que se pueda volver a utilizar, es decir, reciclarlos. “Además, uno de los objetivos de hoy es educar en el sentido del reciclaje”, agregó mientras le indicaba con una sonrisa a un espectador, que estaba tirando los residuos en el contenedor correcto.

Al esconderse en el horizonte, el sol tiñó el evento de un fascinante tinte rosa-anaranjado. Las diferentes músicas aún sonando de fondo: rock, electrónica, para todos los gustos. Por más que la temperatura bajó considerablemente, el ambiente irradiaba una sensación muy placentera. A medida que la jornada avanzó, nada parecía detener a los voluntarios.

Sebastián y Micaela, dos jóvenes de unos veintitantos años, recorrieron el predio juntando aquellos residuos que se encontraban en el piso. Por más que la oscuridad dificultó la distinción del color verdoso de sus remeras, su actitud dejaba en claro cuál era su función. “Si uno va a lugares tan masivos y ve que es una obligación, y que los tachos para separar están en todos lados, el marginal terminás siendo vos que lo tiras al piso”, manifestó Sebastián sacudiendo en alto un pote de plástico de acababa de recoger. Micaela a su lado soltó una pequeña carcajada y se agachó para juntar algo del piso. Para ella “lo normal” es separar, no tirar directamente.

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Espíritu Verde: un espacio dedicado exclusivamente a la educación ecológica (V. N.).

La noche cayó y de fondo sonaba The Chainsmokers con la última canción del festival. De a poco la gente daba por concluida la jornada y se retiró del evento. El resultado fue gratificante: el público feliz, el predio limpio, el trabajo de los voluntarios impecable y el impacto ambiental del evento minimizado.

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Un comentario sobre “El Lollapalooza se suma a la movida ecológica

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  1. Hola, acá hago observaciones sobre el posteo en el blog.
    Sobre el texto, te envío mis comentarios aparte.
    Bien las fotos.
    Para la crónica dos, recordá que pediremos material propio.
    ¿Ningún enlace?
    Saludos, marita

    Me gusta

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